11
Abr
/
2016

¿Podemos Considerarnos Seres Humanos?

¿Podemos Considerarnos Seres Humanos?

Últimamente no dejo de hacerme esa pregunta al ver las noticias, leer un periódico o simplemente al entrar en las redes sociales, ya que por desgracia veo titulares como:

“Detenidas dos personas en Córdoba (El Viso) acusadas de matar a un ciervo y a un jabalí “con gran violencia” y difundirlo por móvil.”

“A disposición judicial por intentar matar perros con agujas dentro de salchichas.”

“Condenado por matar a patadas a un perro en Santander”.

“Dos imputados en Castellón por maltratar a cuatro cachorros. Tres de los cuatro murieron por las lesiones”.

“Condenados por enterrar vivo a un perro”.

“Seis veterinarios y 26 cazadores detenidos por mutilar a perros”…

En mi opinión es una barbarie que esto se produzca en el siglo XXI, y creo que es algo generalizada la indignación ciudadana, la cual está totalmente justificada, pues no es lógico que se maltrate o se mate a un animal doméstico o salvaje de esa manera. El Estado debe darles a los animales la protección debida, pues no solo es un acto de crueldad, sino también de cobardía, puesto que se realiza aprovechando la imposibilidad de defensa de aquellos, con abuso de superioridad del hombre sobre el animal.

Si bien es cierto que en el informe de fiscalía del año 2013 ya se alertaba sobre el incremento de denuncias de malos tratos hacia animales domésticos (considerados como tales perros, gatos, caballos, hurones… todo aquel animal que se encuentra domesticado y que por tal vive con el ser humano), sin embargo el castigo de los maltratadores no se ha visto agravado hasta la entrada en vigor de la Ley Orgánica 5/10 con su última modificación del artículo 337 del código penal, que ha facilitado el aumento de las sentencias condenatorias. Pues se distingue, dentro del maltrato animal: A) El maltrato animal tipo básico y B) El tipo agravado con resultado de muerte.

Por otro lado, está el maltrato cruel en espectáculos no autorizados legalmente y el abandono de animales. En todos ellos el bien jurídico protegido es el animal doméstico. Con respecto a la conducta típica/o prohibida, es maltratar injustificadamente, maltratar cruelmente y abandonar animales domésticos en condiciones en las que pueda peligrar su vida o integridad. Por lo que la acción consiste en maltratar por cualquier medio a un animal sin que haya causa que justifique dicha acción. Es muy importante destacar que abarca todas aquellas conductas, tanto ACCIONES como OMISIONES, mediante las cuales se somete de forma innecesaria a un animal a un dolor, sufrimiento o estrés.

Las penas aplicables variarán según el caso que sea, puesto que por ejemplo, si para cometer el hecho se utilizan armas o medios peligrosos para la vida del animal, hubiera ensañamiento con el animal, se le causare la pérdida de un órgano, sentido o miembro, o fuere maltratado en presencia de un menor de edad, serán considerados agravantes de la pena. También, además de la pena de prisión, los maltratadores podrán ser inhabilitados, no sólo para trabajar con animales, sino para su tenencia con carácter general.

Por último, he de hacer mención a varias sentencias donde se puede ver el salvajismo, la inhumanidad, y las atrocidades que podemos llegar a hacer los humanos como son:

Sentencia número 100/2014 de la Audiencia Provincial de Toledo, Sección 1ª, del 2 de octubre de 2014, en virtud de la cual, se condenó al acusado por ahorcar a sus propios galgos de un árbol provocándole la muerte. En este caso, la Sala entendió que si ahorcar a un animal que así va a morir asfixiado en lenta agonía no constituye maltrato, prácticamente nada constituiría el maltrato animal punible. Ahorcar a un animal para darle una muerte atroz, con los muchos métodos de sacrificar que existen en el siglo XXI, es una aberración luego obviamente un maltrato”.

Sin embargo obviando el sentido común, el apelante alegaba que desconocía que tal acto, en una especie no especialmente protegida, era delito y que solo actuó siguiendo una costumbre que rige desde tiempo y que describe muy arraigada.

Sentencia número 646/2015 de la Audiencia Provincial de Granada, Sección 2º, del 3 de noviembre de 2015, la cual desestima el recurso planteado de contrario y son condenados varios señores, por tener a nueve caballos sin condiciones higiénico-sanitarias, careciendo de techado donde guarecerse, sin proporcionarle alimento ni agua ya que según los imputados “la podían recibir de la lluvia”. Además del hecho narrado, también tenían a dos de los animales dentro de una instalación de hormigón de 40 metros cuadrados aproximadamente, sin comida ni agua, taponándoles la entrada y la salida con un somier de una cama.

Sentencia número 109/2015 de la Audiencia Provincial de Zamora, Sección 1º, del 10 de diciembre de 2015, donde el acusado es condenado por sacrificar a varios perros de su propiedad, sin que los mismos estuvieran enfermos o se les hubiera practicado algún tratamiento veterinario con anterioridad a su muerte o se les hubiera prescrito la muerte de los animales.

No hay que olvidar a los animales catalogados como especies silvestres amenazadas o sujetos a un régimen de protección legal especial, los cuales ya gozan de una protección penal más severa en los artículos 334 a 336 del Código penal cuando la acción sea la caza, la pesca, el comercio o tráfico, la destrucción de su hábitat y la realización de actividades que impidan su reproducción o migración, lo cual sería objeto de otro artículo jurídico.  Para finalizar este artículo, lo hago con una reflexión de Arthur Schopenhauer que contesta a la pregunta inicial del artículo y es que, La conmiseración con los animales está íntimamente ligada con la bondad de carácter, de tal suerte que se puede afirmar seguro que quien es cruel con los animales, no puede ser buena persona. Una compasión por todos los seres vivos es la prueba más firme y segura de la conducta moral.”

 

Inmaculada Soto Sánchez

Abogada en Kelsen Abogados